Futuro de la prensa en EE.UU.

Diários de Estados Unidos Hoy en Día
Un Informe Especial al Comité Ejecutivode laSociedad Interamericana de Prensa

Milton Coleman, con Liza Gross
Asunción, Paraguay
13 de Marzo de 2009

La historia del editor de un periódico puede ser en muchos sentidos una metáfora de la situación de los diarios de Estados Unidos hoy en día. Esta metáfora será el hilo conductor de esta presentación. Algunos de los datos que presentaré los recopiló mi colega Liza Gross, quien no está aquí ahora, pero presentó parte de esta información en una conferencia en Buenos Aires el año pasado.

Comencé mi carrera en The Washington Post hace 32 años y 10 meses. Llegué a la redacción el 12 de mayo de 1976 como reportero para cubrir temas de política y gobierno en el condado suburbano más rico de la zona. Era un momento muy propicio para trabajar en una redacción, particularmente en esta redacción.

La redacción del Post ha defendido la libertad de prensa sin descanso. Desafió a un presidente y publicó los documentos del Pentágono que sacaron a la luz políticas secretas de la Guerra de Vietnam. Desafió a otro presidente dando a conocer a la nación y al mundo los secretos del escándalo Watergate. Además, hubo momentos históricos a nivel local cuando los votantes en el Distrito de Columbia, de raza negra en su mayoría, eligieron a su primer líder en 100 años. Era una época dorada para los periódicos, y para el negocio de los periódicos.

Los dos periódicos de Washington, el Post y el Washington Star, no tenían rival como la fuente principal de noticias e información para una región de unos cuatro millones de habitantes. El Post era el periódico dominante. Su circulación estaba creciendo, y pronto alcanzaría los 800.000 ejemplares diarios y más de 1,2 millones de ejemplares los domingos.

Las noticias de la capital de la nación estaban íntimamente ligadas a cada palabra que publicaba el Post. Los poderosos y los desposeídos se congregaban frente a la entrada del edificio todas las noches, 90 minutos antes de la medianoche, para obtener copias de la primera edición a medida que salían de las rotativas del sótano. En cualquier día de la semana, uno de cada dos hogares en la zona metropolitana de Washington leía el Post. Los domingos, esa cifra ascendía a tres de cada cuatro. Nuestro slogan publicitario era muy simple: The Washington Post. Si no lo tiene, no está al tanto.

El periódico The Washington Post generaba más ingresos que la revista Newsweek, y más que cualquiera de las varias estaciones de televisión que también eran propiedad de la empresa. Según algunas versiones que circulaban, The Post dominaba con tanta fuerza el mercado de la publicidad local que podía subir sus tarifas a voluntad y los anunciantes no vacilaban en mover dinero que tenían planeado gastar con competidores del Post para poder pagar las tarifas más altas del Post.

En esos años, algo que se llamaba Internet estaba naciendo.

The Washington Post continúa siendo un periódico en donde se realiza a diario un excelente trabajo periodístico. Durante los 17 años en los que estuvo dirigido por Leonard Downie Jr., quien se jubiló recientemente, el Post ganó 25 premios Pulitzer, de 1991 al 2008, incluidas en tres ocasiones la codiciada Medalla de Oro al Servicio Público, y en casi todas las otras categorías.

Pero muchos otros aspectos de la industria periodística han cambiando en las últimas tres décadas. La circulación, que alcanzó su pico en el año 1993, ha caído el 25 por ciento: hoy es de 623.000 los días de semana y 872.000 los domingos. Y continúa cayendo. Los periódicos en el área de Washington continúan reteniendo el porcentaje del 20 por ciento del mercado como principal proveedor de noticias. Pero para el 40 por ciento de los residentes locales la primera fuente de noticias es la televisión, no los periódicos. Y la Internet ha superado a los periódicos como el segundo vehículo más usado para obtener noticias y, poco a poco, se va acercando a la televisión.

El área metropolitana de Washington ha crecido mas del 50 por ciento en las últimas tres décadas. Pero ese crecimiento poblacional provino sustancialmente de grupos inmigrantes, y muchos de estos inmigrantes prefieren recibir noticias e información en español, coreano u otras lenguas. No en inglés.

Nadie se congrega ya en nuestra sede en el centro de la ciudad para obtener el periódico por la noche. De hecho, el diario ya ni se imprime allí. Empezamos a imprimirlo hace 10 años en ocho rotativas ubicadas en los suburbios. Y para fines de este año, nuestra planta impresora más nueva y cuatro de nuestras rotativas quedarán inactivas.

El alcance del Post es más grande que nunca antes en su historia, pero no es por el periódico de papel. Se consume más de nuestro periodismo porque finalmente tenemos una edición nacional e internacional con nuestro sitio de Internet: washingtonpost.com. También publicamos un periódico gratuito, Express, y un semanario en español, El Tiempo Latino. Y tenemos varios sitios más de Internet.

Muchos de los anunciantes que antes llenaban nuestras arcas ahora ya no existen. Los clasificados que eran tan importantes como anunciantes de las secciones centrales han migrado al Internet, donde pagan menos. La compañía matriz, The Washington Post Company, se define actualmente como una compañía de educación y medios, y más de la mitad de sus ingresos anuales provienen de nuestra división de educación.

The Washington Post sigue siendo un periódico de gran renombre nacional e internacional, pero no es un periódico de alcance nacional como The New York Times, Wall Street Journal o USA Today. Es un periódico local que ha prosperado debido a su alta penetración metropolitana. Casi no se distribuye en un radio superior a 50 millas del Capitolio.

En ese sentido, no es muy distinto de las otras docenas de periódicos estadounidenses que podríamos considerar el grupo más afectado en el actual entorno: los periódicos que llamamos de más tiraje, periódicos de gran circulacion en las principales áreas metropolitanas. Es en este grupo en el que se han registrado las caídas más espectaculares de circulacion, así como la mayor cantidad de despidos, tal vez no en términos proporcionales pero sí en términos absolutos.

En su apogeo, 15 a 20 años atrás, estos periódicos gozaban de márgenes de ganancia espectaculares, en muchos casos superiores al 30 por ciento. Como el Post, vendían entre 300.000 y 900.000 ejemplares diarios y dominaban completamente el mercado de la publicidad, con ingresos que alcanzaban cientos de millones de dólares anuales.

Como líderes indiscutidos de la agenda noticiosa, eran respetados pero también temidos por las comunidades a las que servían. Éstos eran los poderosos periódicos capaces de financiar corresponsales extranjeros y sólidas oficinas en Washington para cubrir una amplia gama de noticias. Virtualmente todos ellos han ganados Premios Pulitzer, además de otros prestigiosos galardones del periodismo estadounidense.

Ustedes conocen muchos de ellos: el Star Ledger de Newark, Los Angeles Times, Chicago Tribune, Newsday, Dallas Morning News, The Oregonian, The Miami Herald, The Baltimore Sun, entre otros.

Mucho más que otros periódicos en mercados más modestos y con menos recursos, este era el grupo con más posibilidades de enfrentar con éxito el tsunami de la conversión a multimedios. Éste era el grupo con los fondos para invertir en estrategias innovadoras. Y con la flexibilidad, debido a su nutrido personal y acceso a capacitación, para planificar y reinventar procesos.

El Post es único en este grupo porque es propiedad de una sola familia que controla la clase de acciones más importante. Muchos otros son parte de cadenas propietarias de otros periódicos y otras empresas de comunicación en los Estados Unidos, o dominan en regiones particulares del territorio nacional.

Muchos han sido vendidos a nuevos dueños que hoy están abrumados por las deudas en las que incurrieron para enfrentar el precio de compra. La compañía Tribune ha vendido a Newsday, está considerando vender el equipo de béisbol Chicago Cubs, junto con el estadio Wrigley Field y se ha declarado en bancarrota. La compañía McClatchy compró la cadena Knight-Ridder y rápidamente vendió los periódicos que no estimaba rentables, incluidos el Philadelphia Inquirer, que también está en bancarrota. Sin embargo, las acciones de McClatchy han caído hasta perder casi todo su valor, y se rumorea que está buscando vender The Miami Herald. El 15 por ciento de la fuerza de trabajo del Herald está a punto de ser despedida. El Star Ledger de Newark y el Boston Globe también están supuestamente en la búsqueda de compradores, según versiones publicadas. Boston Globe incluiría el equipo de béisbol Red Sox. The San Diego Union está a la venta. The Rocky Mountain News en Denver está cerrado, después de más de 100 años. The San Francisco Chronicle puede ser el próximo. O quizás el Seattle Post-Intelligencer. The New York Times vendió el edificio de sus nuevas oficinas, en el corazón de Nueva York.

Las organizaciones noticiosas están viendo reducciones espectaculares en sus ingresos y se han quedado con los dos aspectos más costosos de la operación: el personal y el papel. En un esfuerzo por alcanzar una configuración financieramente viable, los periódicos han reducido personal y costos dramáticamente. Los departamentos de noticias nacionales e internacionales se han reducido. Se viaja menos. Los que ayer competían uno contra el otro hoy están compartiendo información o contenidos. The Baltimore Sun y The Washington Post, por ejemplo, tienen este tipo de acuerdo.

Ahora, tal vez Ustedes puedan entender más claramente por qué el último mes la Sociedad Americana de Editores de Periódicos canceló su convención anual, que iba a realizarse en Chicago a finales de abril. Es más, casi todos los dueños de periódicos en Estados Unidos han decidido dejar de solventar los gastos de empleados para asistir a conferencias o convenciones. Incluso aquellos periodistas dispuestos a pagar sus propios gastos son reacios a pasar tiempo en hoteles costosos en los mismos días en los que algunos de sus compañeros están siendo despedidos, están siendo forzados a tomar vacaciones sin goce de sueldo, están perdiendo beneficios médicos o vuelven de hacer una entrevista sólo para recibir la noticia que al final del día o en una semana no tendrán trabajo.

El comité ejecutivo de la ASNE, del que soy miembro, determinó que íbamos a perder más dinero si hacíamos la convención y asistía poca gente, el cual iba a ser el caso, que si la cancelábamos. Entonces, por primera vez en 64 años, la primera vez desde el último año de la Segunda Guerra Mundial, y en medio de una recesión global que muchos creen podría ser una Tercera Guerra Mundial económica, los máximos editores de los periódicos diarios de Estados Unidos no serán convocados.

Estamos frente a un cambio cíclico para los periódicos y un cambio estructural para la industria noticiosa en Estados Unidos. Los ingresos por publicidad y por circulación, ya sustancialmente disminuidos, no pueden sostener la costosa maquinaria cuyo producto en muchos sentidos se imprimía en el espacio de la página que sobraba después de colocar los anuncios. Simultáneamente, más y más noticias e informacion básica se ofrecen gratis y cuando el usuario lo requiere, mucho antes de mañana por la mañana o por la tarde al volver a casa del trabajo. La tecnología de los diarios nos permitía ofrecer las noticias a los usuarios en una sola merienda. La nueva tecnología permite cada vez más a los consumidores servirse un bocado noticioso a lo largo del día cuando lo deseen, y mientras están desarrollando otras actividades.

De acuerdo con estudios recientes, los estadounidenses actualmente invierten 13 minutos diarios en leer el periódico. En este sentido, The Washington Post goza de una fuerte ventaja. Nuestros lectores invierten 30 minutos en el periódico, y esa cifra no ha cambiado en los últimos seis años. Pero el porcentaje de personas en nuestra área que se toma tiempo en la lectura de cualquier periódico ha caído del 91 por ciento en 2002 al 78 por ciento el año pasado.

Los periódicos eran grandes intermediarios, y muchas generaciones dependían de nosotros para que fuésemos sus mensajeros e intérpretes de lo que estaba ocurriendo. Hasta lo esperaban. Pero los usuarios estadounidenses son hoy más impacientes y menos pasivos. Quieren que se los provoque a pensar, no que se les diga qué pensar. Y quieren contarle a todo el mundo lo que están pensando mucho mas rápidamente que a través de una carta al director que puede o no salir publicada al día siguiente.

Los gobiernos en Estados Unidos, desde el presidente Obama en la Casa Blanca a los gobernadores, alcaldes, y juntas escolares están usando la nueva tecnología para “saltar” por sobre los medios de comunicación tradicionales y comunicarse directamente con el público. Los equipos profesionales de deportes y sus dueños están ejerciendo más control sobre las noticias relacionadas con sus equipos a través de su propio personal de noticias, sus estaciones de radio, blogs y sitios de Internet, mientras que reducen el acceso y los derechos de publicación de los medios tradicionales.

Las suscripciones a domicilio, durante mucho tiempo un pilar de la industria del periódico en Estados Unidos, se están volviendo menos estables a medida que los potenciales suscriptores abandonan sus hogares cada vez más temprano para ir a trabajos cada vez más lejanos. Un periódico en Detroit hasta ha eliminado la suscripción a domicilio durante la semana. Y de la misma manera que los ingresos de la publicidad de Internet no son equivalentes a los ingresos perdidos en la prensa en papel, las ventas en la calle de los periódicos diarios no representan un sustituto satisfactorio para las suscripciones a domicilio.

En una reciente presentación en Buenos Aires, Liza mencionó tres fallas principales en la respuesta de muchos periódicos líderes. Basó estas observaciones en visitas a periódicos, lecturas de estudios y artículos, y comentarios en numerosas conversaciones con ejecutivos de medios.

Según Liza, en primer lugar el liderazgo de las redacciones parece no comprender que de cara al futuro la plataforma en papel no puede ser ya el puntal principal de una empresa multimedia. Hemos ido de un modelo similar al sistema solar, donde el periódico es el sol y las otras plataformas —el Internet, telefonía móvil, radio— los planetas que giran a su alrededor, a un modelo similar al de los anillos olímpicos, en donde todas las plataformas están entrelazadas y tienen un peso equivalente.

Se acepta la existencia de nuevas plataformas, pero en un rol subordinado. El resultado es que los cambios de reingeniería que se introducen son coyunturales y superficiales. Para agravar la situación, una cierta arrogancia cultural, producto de ocupar durante décadas un puesto de prominencia, lleva a sobreestimar el impacto de las medidas que finalmente toman.

Segundo, el liderazgo no comprende que la tecnología y el contenido ya son una entidad íntimamente ligada, y menosprecia la importancia del rol que los sistemas adecuados juegan en la producción ágil de contenidos periodísticos e informativos, como listas y calendarios. No han sabido incorporar la tecnológica en forma efectiva.

Los líderes de redacciones se han mostrado renuentes a gastar dinero en homogeneizar y coordinar los varios sistemas tecnológicos que funcionan en una redacción. Es así que para transferir contenidos del sistema del periódico al publicador de Internet hay que pasar generalmente por 20 pasos manuales en lugar de hacerlo automáticamente.

Finalmente, el proceso de consolidación de los periódicos y el surgimiento de empresas públicas cuyos valores se cotizan en bolsa han constituido una barrera formidable para la innovación y la reinvención. Los accionistas exigen ganancias sostenidas a corto plazo y la empresa periodística, como cualquier otra empresa, está obligada a cumplir este compromiso. Pero la supervivencia a largo plazo ante la necesidad de una readaptación extrema requiere inversión en la experimentación y tolerancia al riesgo, y al ocasional fracaso.

Sin embargo, estamos viendo cambios. La barrera infranqueable entre redacciones tradicionales y redacciones de Internet se está derrumbando rápidamente. Los directores de redacciones están promoviendo a periodistas multimedia con toda celeridad. Se los llama “Mojos” en inglés, una combinación de las palabras periodista y móvil. Estos “Mojos” representan actualmente entre un tercio y la mitad de las redacciones de algunos periódicos.

¿Qué significa todo esto para la participación futura de periódicos estadounidenses en la SIP? Esta fue la segunda pregunta que formuló el comité ejecutivo. Dos indicadores principales son dos organizaciones estadounidenses contrapartes de la SIP: la Newspaper Association of America, la organización que aglutina a presidentes y otros ejecutivos de las áreas comerciales de un periódico, y la American Society of Newspaper Editors, que representa a los directores editoriales de los diarios. Ambas organizaciones están viviendo momentos muy difíciles.

Como nuevo vicepresidente de la ASNE, puedo hablar mas fácilmente desde esa perspectiva, la cual creo ofrece un ejemplo muy exacto de lo que está ocurriendo en la industria en lo que se refiere a la SIP.

El primer problema es el modelo de negocios. La ASNE, como la SIP, obtiene la mayoría de su financiamiento de cuotas de socios y de las ganancias de la convención anual, con apoyo programático de fundaciones, inclusive varias de las mismas fundaciones que apoyan a la SIP. Las cuotas de los socios de la ASNE son relativamente altas y también lo es la inscripción para la convención, sin mencionar los gastos de transporte y alojamiento para los que asisten a la reunión.

Como la SIP, la ASNE espera que los periódicos de nuestros miembros con cargos, miembros de la junta directiva, miembros de comités y otros miembros activos cubran los costos invirtiendo tiempo y talento… ¿Podrán seguir haciéndolo?

En las circunstancias que vivimos, es importante comprender que la mayoría de los periódicos estadounidenses son, primero y principal, pequeños y locales. Como mucho, pueden estar involucrados en organizaciones regionales o estatales, pero una participación a nivel nacional es menos atractiva y demasiado costosa. Algunos son propiedad de familias que han mantenido una participación sostenida en LA ASNE, e inclusive en la SIP. Edward Seaton, quien ha sido presidente de ambos grupos, es un ejemplo emblemático. También Scott Schurz. Han podido satisfacer su interés especial en America Latina con compromiso y participación sostenida. Son un grupo reducido en la categoría que representa a la mayoría de estos periódicos. La mayoría de estos periódicos no está involucrado con la ASNE y muy probablemente no tengan intenciones de participar en la SIP.

Un segundo grupo es el de los periódicos más grandes que tienen un componente internacional debido a intereses noticiosos y/o financieros. The Washington Post, The New York Times, y Wall Street Journal son ejemplos de este grupo, que es también pequeño. A lo largo de los años, estos periódicos han podido financiar una amplia gama de actividades extracurriculares que incluyen el apoyo a organizaciones y asociaciones como la ASNE y SIP.

Y un tercer grupo consiste en esas organizaciones noticiosas que tradicionalmente han tenido o recientemente han adquirido representación latina entre sus lectores. Los Angeles Times, The Miami Herald y San Diego Union Tribune son ejemplos de este grupo.

Es de estas dos últimas categorías que la SIP puede esperar participación en el futuro, pero sólo si la organización ofrece suficientes beneficios para justificar los costos de esta participación.

Déjenme compartir con Ustedes algunas cosas que la ASNE está haciendo para tratar de ajustarse a los desafíos de la nueva realidad.

La junta ha propuesto cambios fundamentales en el diseño de la organización, que incluyen cambiar su nombre de American Society of Newspaper Editors (Sociedad Americana de Editores de Periódicos) a American Society of News Editors (Sociedad Americana de Editores de Noticias). De editores de periódicos a editores de noticias. El criterio para acceder a una membrecía en la organización también cambiaría radicalmente si la organización aprueba nuevas directivas propuestas por la junta.

Hasta ahora, la membrecía estaba limitada a directores/editores de periódicos de tirada diaria. Las nuevas normas abren la membrecía a editores de redacciones que publican sólo online y a periódicos que no son diarios. Profesores de periodismo también pueden ser miembros, oficiales y directores. Y el presidente tendría la autoridad para designar a dos directores adicionales para darle a las áreas vinculadas a la Web voz y voto en cómo debe funcionar la organización.

Estas propuestas maduraron por el deseo de sumar la presencia online lo más rápido posible, y para reflejar cambios que ya han tenido lugar en nuestra industria y que afectan directamente a la ASNE, a todo nivel.

La ASNE estructuró la convención de este año en Chicago para hacerla más corta, menos costosa y más práctica. También se planeó atraer a más editores de periódicos locales de Illinois y de estados aledaños: Wisconsin, Indiana, Iowa y Michigan. Es más económico manejar hasta la convención que tener que tomarse un avión.

Dos de las cuatro áreas en la convención se habían enfocado directamente en presupuestos e intereses de compañías pequeñas. Una de ellas estaría enfocada exclusivamente en periodismo online y estaba planeada en conjunto con la Online News Association, un grupo formado el último año del Siglo XX.

La ASNE estableció costos de registro especiales, más baratos, y buscó que la conferencia resultara más atractiva para estudiantes, educadores y vendedores. Desafortunadamente todo esto no fue suficiente para salvar la convención. Pero la ASNE no está muerta, ni siquiera por el gasto que implica tener que romper contratos que ya se habían sellado para la convención, un dinero que no es significativo comparado con el que se ahorró para otras operaciones.

El trabajo sigue. Como lo hace cada año, la ASNE ha elegido y anunciado a los ganadores de sus premios de escritura y fotografía, son algunos de los premios más codiciados en Estados Unidos. Los ganadores serán reconocidos y homenajeados apropiadamente, así como el ganador del Premio al Liderazgo Distinguido en una Redacción. Estos premios representan los valores centrales de la organización.

También como todos los años, la ASNE está completando un censo de redacciones a nivel nacional. La diversidad es otro de los valores centrales de la organización Por décadas, se ha promovido entre los miembros la idea de que las redacciones reflejen de manera creciente la diversidad de las comunidades a las que sirven.

A pedido de los miembros, muchos de los seminarios, discusiones y otras presentaciones planeadas para la convención serán modificadas para transformarse en participaciones online.

La ASNE ya ha empezado a usar la nueva tecnología para hacer muchas de las cosas que tradicionalmente hacían personas que viajaban de un lugar a otro. Usando los avances para que más personas accedan a lo que la organización ofrece, de manera más fácil y económica.

La convención fue cancelada, pero el consejo directivo de la ASNE se reunirá en Chicago en los mismos días en los que debería haber transcurrido la convención. Será una modesta pero crítica reunión de negocios en un hotel menos costoso, durante el fin de semana para que los miembros puedan volver a las redacciones, a donde pertenecen, el lunes por la mañana.

Habrá al menos dos temas centrales en la agenda. Uno será mantener las operaciones con mucho menos fondos, al mismo tiempo que se continuará con programas y temas en los que la ASNE ha sido campeona durante años: libertad de prensa y protección de los periodistas, altos estándares de ética e integridad en nuestra profesión y desarrollo a lo largo de todas las plataformas para una nueva generación de periodistas, aún mejores que las que hay en la actualidad.

Otra discusión es cómo el trabajo de nuestra industria puede hacerse mejor por parte de muchas organizaciones formadas durante los “años de vacas gordas” y que hoy enfrentan una época de “vacas flacas”.

Martin Luther King desafió una vez a los americanos a aprender a vivir juntos como hermanos antes que morir juntos como tontos. Algo que fue una verdad en su momento se vuelve una frase sabia hoy en día. Éste no es un tiempo para chauvinismos.

Es con este espíritu que les puedo informar que los miembros de la ASNE y la SIP quieren salir adelante y encontrarse en forma simultánea en San Diego en 2011. Ambas organizaciones lo quieren. Ambas organizaciones se necesitan,y ninguna democracia puede prosperar en las Americas sin una o la otra.

No obstante, por lo que queda del año, en estos tiempos difíciles, necesitamos ir hacia delante, un paso a la vez. Debemos recordar que, caminamos no por lo que vemos delante de nosotros, sino por la fe en que alcanzaremos nuestro destino.

Sí, se puede. Gracias, y con musto gusto escucho las preguntas.